La exploración promueve maneras más sanas de relacionarse afectivamente, al menos en cuatro áreas básicas:
a. Las personas atrevidas y arriesgadas generan más tolerancia al dolor y a la frustración; es decir, se ataca el esquema de inmadurez emocional.
b. Una actitud orientada a la audacia y al experimentalismo responsable asegura el descubrimiento de nuevas fuentes de distracción, disfrute, interés y diversión. El placer se dispersa, se riega y desaparece la tendencia a concentrar todo en un solo punto (por ejemplo, la pareja). El ambiente motivacional crece, y se amplía considerablemente.
c. Explorar hace que la mente se abra, se flexibilice y disminuya la resistencia al cambio. El miedo a lo desconocido se va reemplazando por la ansiedad simpática de la sorpresa, la novedad y el asombro. Un susto agradable que no impide tomar decisiones.
d. Se pierde el culto a la autoridad, lo cual no implica anarquismo. Simplemente, al curiosear en la naturaleza, las ciencias, la religión, la filosofía y en la vida misma, se aprende que nadie tiene la última palabra. Ya no se traga entero, y someterse no es tan fácil. Aparece un escepticismo sano y la interesante costumbre de preguntarse por qué.
Algunas sugerencias prácticas
1. Juego y espontaneidad. Los adultos perdemos la magia del juego y nos enconchamos.
Racionalizamos tanto que nos constipamos. D’ Annunzio, el gran escritor italiano, decía: “¿Quién ha dicho que la vida es un sueño? La vida es un juego”.
– Empieza por alguna travesura que no sea peligrosa. Entra a una biblioteca y, en el más sesudo de los silencios, estornuda con la fuerza de un huracán. También puedes gritar a todo pulmón ante un supuesto ratón imaginario que no has visto sino tú. No olvides registrar y guardar en tu memoria (si la fotografías, mejor) la cara de la bibliotecóloga. Si algún día quieres recordar tu irrespetuosa juventud, sal a tocar timbres y escóndete. Cuando la gente se asome, tú también. Con cara de adulto avinagrado, puedes preguntar: “¿Qué paso?“, y luego agregar: “Estos niños, por Dios… ¡Vamos a tener que poner remedio!” El crimen perfecto. Piensa: ¿quién podría imaginarse que la doctora o el doctor salieron a hurtadillas a tocar timbres?
– Recurre al método del absurdo. Ionesco, el padre del teatro del absurdo, decía: “Tomad un círculo, acariciadlo, ¡se volverá vicioso!” Lo inaudito tiene su encanto. Lo descabellado genera cosquilleo, mariposas y una risita nerviosa encantadora. Siéntate a la hora pico en un centro comercial concurrido y comienza, como quien no quiere, a ladrarle respetuosamente a la gente que pase. Puedes ensayar distintos tipos de ladrido: aristocráticos, coléricos, hoscos o histéricos. Otra variación es mostrar los dientes y gruñir de manera intermitente. Te sorprenderá la reacción de la gente. Habrá algunos que queden petrificados, otros se ofenderán ante tus inofensivos “guau” “guau” (éstos son los más amargados), un grupo selecto contestará tus ladridos (hasta es posible que inicies un diálogo canino) y no faltarán los agresivos (humanos que muerden). En este último caso, te recomiendo correr rápidamente, y si mientras lo haces chillas como perrito, mejor.
– Despreocúpate del qué dirán y de la adecuación. El peor obstáculo para la espontaneidad es estar pendiente de la normatividad y de la opinión de los charlatanes. No estoy diciendo que debas ofender a nadie, sino que de vez en cuando es bueno mandar el ” super yo” a dormir. Las mejores cosas de la vida ocurren bajo los efectos de la emotividad y el deseo. Si te dan ganas de abrazar a tu mejor enemigo o darle un beso en la calva al decano de tu universidad, hazlo (si lo haces con cariño es probable que no pierdas el puesto). Si quieres exclamar a los cuatro vientos que estás enamorado, te recomiendo sentarte en el parque principal de tu ciudad, montar un cartel con tu poesía favorita, invitar a los medios de comunicación y decirle al país entero que la amas descaradamente. No le tengas miedo al rechazo, de todas maneras va a ocurrir. ¿No has notado que hay personas que cuando ríen parece que estuvieran llorando? Por todos los medios intentan ocultar y disimular la carcajada, como si se tratara de un eructo. Seguir las normas racionales está bien, pero ser esclavo de todas ellas indiscriminadamente es asfixiante. Piensa en las brujas de Salem. Yo sé que en tu interior, cuando ves un aviso de “Prohibido pisar el césped”, un diablillo te empuja a apoyar el pie. Yo sé que cuando nadie te mira, le coqueteas descaradamente al atractivo e insinuante pedazo de pasto.
Repito: si no es dañino ni para ti ni para nadie, puedes hacer lo que quieras. Incluso, ser feliz.
2. Bucear en lo intelectual. Lo cortés no quita lo valiente. Jugar en el área intelectual es investigar. Husmear en los logros de la mente puede resultar apasionante. Cada día hay más divulgación científica. Temas que antes eran sólo para eruditos en la materia, hoy están disponibles para cualquier lector inquieto. Curiosear en la naturaleza es verdaderamente apasionante. No hace falta tener un laboratorio ni usar bata blanca, sino aventurarte a buscar información. Acostúmbrate a entrar de vez en cuando en una librería y revisa los anaqueles, algo encontrarás que llame tu atención. Cuando aprendas a espiar en la ciencia, no necesitarás comprar “éxtasis” o marihuana. El cosmos y las profundidades marinas serán más que suficientes. Si eres de esas personas que se sienten embestidas por los libros y se duermen e las conferencias, necesitas despabilarte. No olvides que el cerebro funciona como un músculo: si no se trabaja, se atrofia. ¿Qué podrías perder intentándolo? Un buen explorador de la vida no suprime rubros: todo es apetecible.
3. Incursionar en el arte. Algo similar ocurre con las artes. ¿Hace cuánto que no te sientas en un parque a leer poesías? La poesía no es para señores de barba y sandalias, o para declamadores de rimas prosaicas y deprimentes. La literatura es para cualquiera que sea sensible a la palabra. No escuches a los expertos en arte, son artistas frustrados. No tienes que ser un especialista, saber fechas, lingüística avanzada o estar en cinco talleres de escritores. Simplemente debes leer, sentir y disfrutar. Para dejar que las letras entren en tu alma, tienes que mandar la mitad del cerebro a otra parte y creer ciegamente. Debussy decía: “El arte es la más bella de las mentiras.” ¿Hace cuánto que no vas a una obra de teatro, un concierto o un cine para sombríos intelectuales? Acercarse al arte es el mejor de los comienzos para crear una actitud anti-apego. Muchos de mis pacientes han encontrado una vena artística que jamás pensaron tener. ¿Nunca has pensado en tocar un instrumento? ¿Vas a esperar hasta la vejez para decidirte? ¿Querías ser bailarina? ¡Empieza! Entra a tus clases con la tranquilidad del que ya no quiere ser el mejor (nunca serás la estrella del lago de los Cisnes) y verás que lo disfrutas.
Si tu pareja es una de esas personas cerradas, obsesivas y con la sensibilidad de una tortuga, mejor no la invites. No necesitas compañía para embelesarte con una bella pintura, una escultura imponente o el lamento de un saxofón al atardecer. Hay placeres que no son para compartir.
4. Ensayos de comportamiento. Cuando en mis años jóvenes estudiaba teatro, una de las técnicas que más me fascinaba era actuar en la vida diaria el papel del personaje que iba a interpretar. Junto a mis compañeros solíamos asumir el papel por semanas, y si lográbamos sobrevivir a la experiencia, la puesta en escena resultaba magistral. Recuerdo que en cierta ocasión debí hacer el papel de unos periodistas franceses. Durante varios días usamos bufandas rayadas y boinas, chapuceamos un francés acentuado sin significado, nos movimos como peluqueros y no nos bañamos. Ensayar comportamientos que parecen ajenos a nuestra manera de ser aporta información valiosa sobre cómo somos realmente. Es una manera de explorar nuestro interior y, de paso, divertirse. Los ensayos se pueden hacer prácticamente en cualquier área. Intenta probar comidas nuevas y hacer de cocinero (descubrirás que cocinar es una forma de alquimia). No importa cuánto ensucies o rompas, tus menjunjes sabrán a gloria.
Cambia tu apariencia, a ver qué pasa. Renueva tu vestuario y tira esos vejestorios que todavía guardas. Ensaya peinados nuevos, tinturas de pelo, depiladas, cortes, colores audaces o disfrázate de Drácula. Si eres introvertido, busca la moda más lanzada, tómate un tranquilizante y exhíbete.
Ni qué hablar del sexo. Si tu pareja es de esas personas previsibles, insensibles y poco comestibles, sazónala. Invítala a que juntos se conviertan en una lujuria amorosa ambulante. Ensaya posiciones apócrifas y desconocidas hasta para el Kamasutra. Despójate del pudor y ámala desvergonzadamente. Cuélgate de la lámpara (asegúrate primero de que esté bien firme), aúlla como Tarzán, infla los condones y juega voleibol. Un sexo sin creatividad es demasiado animal.
5. Viajes y geografía. No sé si te ha pasado alguna vez que cuando estás viendo el canal Discovery, la National Geographic o Planeta Animal, comienzas a sentir cierta envidia por los realizadores. Somos viajeros del tiempo y del mundo. Para pasear no es necesario ser un Jacques Cousteau con lancha y patrocinios millonarios; sólo se requiere de espíritu de aventura, de alma de conquistador . Ganas de salir y arriesgarse a conocer. Puedes ir a donde quiera que el presupuesto te lo permita. Puedes acampar de mala gana, pelear con los insoportables mosquitos, ingerir alimentos enlatados medio descompuestos, mojarte por la noche, soportar una invasión de arañas y, pese a todo, estar contento. Nadie recuerda las experiencias recatadas y prudentes del pasado. La memoria siempre gira alrededor de las locuras y las metidas de pata que alguna vez hicimos. Puedes vagar de un pueblo a otro, ir a una playa distante o al Viejo Continente, pero no te quedes quieto y fosilizado.
Hay personas que siempre salen al mismo paseo, con la misma gente y en la misma época. Son viajes planeados, predecibles, esterilizados, controlados y, claro está, aburridísimos. Acercarte indiscretamente a culturas y costumbres distintas, te hará ciudadano del mundo.
6. Conocer gente. La desconfianza es el peor de los males sociales. He visto gente tan ermitaña que no se soporta a sí misma. Frecuentar gente nueva es otra forma de explorar. Si tienes una pareja con “solitaria” y brotes esquizoides, estás en gravesproblemas. Una vejez sin amigos es una vejez triste y arrugada. Todas las personas, sin distingos de raza, sexo o religión, tienen algo importante que decir y algo que enseñar.
Como puedes ver, el principio de la exploración exalta tu juventud y tus ganas de vivir. Un individuo activo y dispuesto a vencer la rutina no creará tan fácilmente dependencia ni apegos. Será capaz de amar, pero no resistirá las ataduras. En palabras de Thomas Mann: “Ser joven es ser espontáneo, estar cerca de la fuente de la vida, erguirse y sacudirse las cadenas de una civilización caduca, osar lo que otros no han tenido el valor de emprender; en suma, volver a sumergirse en lo elemental.”
Extraido de: Amar o Depender. Walter Riso

1 respuesta hasta el momento ↓
Nicolas Marcone // Febrero 25, 2009 a 3:58 pm |
mmmm… convengamos que para encontrarse a uno mismo eso es algo loco no? jaja… un tipo de 50 años jugando al ring-raje… (tocar el timbre y esconderse o salir corriendo), yo recien tengo 17 años, esa etapa la tuve de los 8 a los 10 años… eso de la biblioteca… mamita de dios si lo habre hecho, eso fue entre los 12 y los 15, ahora estoy con mi trabajo, y mis cosas, con mi novia, y esas boludeces de pendejo boludo, ya no hago esas “torpezas”, a esta altura me parece una estupidez.. pero bueno cada uno tiene su opinion… lo de gruñirle a la gente… jajaja lo hago pero con los perros jaja… me gusta molestar a los perros asi… algunos te ladran, otros salen corriendo, y otros te sacan corriendo, algunos quieren morderte, usualmente los agarro de la boca cerrandocelas y les doy un castañazo en el ocico…. a lo cual el perro se queda mosca y se va corriendo… jajaja… son boludeces, pero me sorprende porque cada vez le veo menos sentido y lo hago cada dia menos… será que me estoy perdiendo?… o que ya no le veo mas que la mera boludez que de por si posee hacer estas cosas?… ya creo que estoy para ser una persona mas seria que andar haciendo esas cosas… = muy buen post… ya que me rei un buen rato =P
Saludos desde Argentina
Nicolas Marcone